domingo, 11 de agosto de 2019

Hablando en plata: 5 razones para no jugar en los Spurs



Durante las últimas semanas, y con ocasión del campus de entrenamiento del “Team USA”, las redes sociales se han llenado repentinamente de comentarios halagüeños hacia la figura de Gregg Popovich por parte de los jugadores de la selección. Pero el mantra clásico de “Que gran entrenador es Popovich y cómo me gustaría jugar para él”, choca frontalmente con la circunstancia de que casi ningún agente libre de cierta calidad quiera ir a jugar a los Spurs. Esta paradoja me ha hecho pensar (mucho) sobre los condicionantes que existen y que alimentan las dudas razonables de los jugadores a la hora de escoger San Antonio como destino. Después de mucho analizar, he decidido resignarme a aceptar nuestro cartel de “novia fea” y además, a crear esta mini-guía de apoyo a futuros agentes libres y rookies para que nadie diga que vino engañado. Porque como decía mi abuela: “Para el que no quiere nada, tengo yo mucho…”






1 – No eres Tim Duncan, y lo sabes.




Foto: poundingtherock.com



Mentalízate desde el primer minuto, que si llegas a jugar en los Spurs, tienes una de las sombras más alargadas de la historia ocultándote de por vida. No vas a ser tan bueno como él, no vas a ser tan majo como él, no le vas a dedicar tu vida a la franquicia como él, no te van a querer como a él, no te van a dedicar un día como a él, no vas a ganar anillos en tres décadas diferentes (como él), pero sin embargo, te van a comparar con él desde el primer día, porque la obsesiva búsqueda de un sustituto de Duncan se ha vuelto casi enfermiza. El vacío que generó, tanto deportiva como emocionalmente su marcha, ha hecho a la franquicia flotar en un extraño limbo de sentimientos encontrados para los que tú, no eres la solución.




2 – Los Jóvenes no juegan.



Foto: TheAthletic.com



Si eres un recién llegado a la liga y, a poco que hayas visto algo de NBA, ya sabrás que a los novatos que llegan a los Spurs, no se les hacen novatadas. No se les hace nada, porque no huelen el primer equipo ni de lejos. Su destino casi irremediable suele ser pudrirse en los Austin Spurs durante dos o tres años hasta que se les hinchan los h… y se largan. Es un contexto perfecto para no poder desarrollar tus capacidades potenciales en tus años de esplendor físico. Te pasarás semanas enteras intentando llamar la atención de la gerencia a base de Highlights y obtendrás como premio 5 o 6 minutos de la basura en algún partido que ganen de 50 o de final de temporada. Para cuando quieras darte cuenta, se te habrá pasado el arroz y te verás comprando un billete para China.




3 – No se te paga por pensar.

Foto: Alchetron.com

Mi buen amigo Javier R. Rodriguez (@CafeDeRick) definió "cariñosamente" a los Spurs de hace una década como: “Una asquerosa fábrica de robots diseñados para ganar” No se equivocaba demasiado. La férrea disciplina táctica, técnica y personal impuesta por Popovich desde hace más de dos décadas, ha calado tan hondo en la franquicia que se ha convertido en una especie de guía de comportamiento. Aquí no vengas a hacer tu juego, aquí se viene a integrarse en el sistema donde mejor encajes, y si no encajas, ahí tienes la puerta. Puede que te toque estar un año en la esquina esperando balones o puede que sólo te saquen para defender, quien sabe, pero en ningún caso se te ocurra hacer cosas como pensar que mereces más dinero, más minutos o más balones. Si haces algo parecido, pronto descubrirás que no eres imprescindible y te irás a tomar el sol a Florida o a hacer iglús a Canadá.
 Solamente se recuerda el caso de un chico que desafió el orden establecido y vivió para contarlo. Era un tal Emanuel G. 




4 – Esto no es Hollywood.


Si tu sueño desde pequeño era acudir de invitado a grandes eventos, codearte con estrellas del cine en fiestas privadas y ver tu camiseta entre las más vendidas, San Antonio no es tu destino.
Pese a ser la séptima ciudad más poblada de los Estados Unidos y la segunda del estado de Texas, la ciudad del Álamo es lo que allí se conoce como un “mercado pequeño”. No hay grandes festivales con superestrellas ni se dan premios importantes. Además, esta llena de gente hispana, circunstancia que, a lo mejor representa un hándicap para ti, sobre todo si eres afín al actual inquilino de la Casa Blanca. Podrás salir a comerte un burrito en chándal sin problemas de que te hagan 1000 fotos, eso sí, jamás coincidirás con Rihanna en la gasolinera ni con Jimmy Fallon en el gimnasio. Y por supuesto que no vas a salir en Space Jam 3.
En definitiva, si el comercio mediático es parte fundamental en tus planes de futuro, mejor no le abras la puerta al agente de los Spurs cuando vaya a entrevistarse contigo a casa.




5 – Pops es genial, pero para un rato.

Foto: YahooSports.com

Vamos con la última y más determinante de las circunstancias, que no es otra que el hecho de que te vas a poner al mando del, muy probablemente, mejor entrenador de la historia de la NBA. Seguro que ya estás intimidado y aun no estás allí.
Como dije antes, muchos jugadores del “Team USA” declararon que era una maravilla entrenar con él, pero no caen en la cuenta de que con ellos va a estar unas semanas, quizá meses, en cualquier caso, poco tiempo como para acabar saturado de él. Y es que a Pops o le odias o le amas, no hay término medio, pero es que sus sentimientos hacia ti, van a seguir la misma reciprocidad. O te encumbra o te ignora. Se que tiene fama de cuidar mucho a sus jugadores y de tratarlos a todos como si fueran una familia, pero si te fijas, sólo recibe ese tratamiento quien “pasa por el aro” y comparte su manera de entender la vida y el baloncesto. Las cosas van a ser como él diga, cuando él diga y donde él diga, y no le decepciones ni le lleves la contraria o acabarás dirigiendo el tráfico en Groenlandia.
Y es que Popovich es un maldito genio, pero también es difícil de llevar…
He de decir antes de acabar, que reconozco a Popovich como la leyenda que es, e incluso puedo afirmar que le quiero una barbaridad, pero también quiero a mi padre y eso no evita que le lleve la contraria de vez en cuando.



Resumen:

Al fin y al cabo, resulta muy difícil echarle la culpa a una organización que me ha regalado 5 títulos en 22 años consecutivos sin eludir los playoffs, pero también es cierto que la autocrítica es un ejercicio muy necesario para avanzar. Los Spurs llevan muchos años con la misma idiosincrasia y es muy difícil intentar cambiar ahora algo que ha funcionado bien durante tantos años. Veremos a ver si las nuevas generaciones consiguen pasar de una vez la última página del libro de “la dinastía” que parece habernos lastrado de por vida a un “modus operandi” demasiado hermético para los tiempos que corren. Alguna manera posible habrá de convertir a los Spurs en un destino apetecible, estoy seguro.
Por cierto, no quiero ser yo el primero que cometa la herejía de hablar de “transición” pero he de reconocer que ver a  Tim Duncan y a Becky Hammon en el banquillo, tranquiliza bastante.



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